Brasil: Bolsonaro dio la sorpresa, pero Lula apuesta todo a la segunda vuelta

Flávio Bolsonaro y Lula da Silva ante la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Brasil 2026

Ante el shock producido por este inesperado triunfo de Bolsonaro, Lula apuntaría a la movilización de amplios sectores de la ciudadanía que, si optaron por abstenerse de votar en la primera vuelta, podrían verse inclinados a votar en el balotaje para evitar la victoria de un candidato perjudicial.

En ese sentido, la participación electoral fue del 79%, en línea con los números históricos. En la última elección de 2022 también fue a votar el 79%, tanto en primera como en segunda vuelta.

Pero el gran problema para Lula es que los tres partidos políticos que lograron superar la polarización son de derecha o centro derecha.

Se trata de los candidatos Augusto Cury (2,89%), un médico psiquiatra famoso por sus libros de autoyuda; el influencer ultra Renan Santos (2,24%); y el ex gobernador de Goiás, Ronaldo Caiado (2,18%).

Sus votantes parecen estar más cerca de Bolsonaro que de Lula. De los tres, la campaña del presidente apunta a un acuerdo con Cury, el menos ideologizado.

La historia no ayuda a Lula: desde que Brasil tiene segunda vuelta presidencial, nunca un resultado fue revertido.

Giro a la derecha

El mapa brasileño quedó volcado a la derecha: el Partido Liberal se convirtió en la principal fuerza del Congreso, con 121 bancas en Diputados y 28 en el Senado. El PT quedó bastante más relegado y obtuvo apenas nueve escaños en la Cámara alta, mientras que la coalición que integra alcanzó 78 bancas en Diputados.

El bolsonarismo amplió su poder en el Senado y ganó 10 de las 19 gobernaciones definidas en primera vuelta, contra tres del PT. Entre otros, Tarcísio de Freitas fue reelecto en San Pablo y el ex juez Sergio Moro, que condenó a Lula en el Lava Jato sin pruebas, se quedó con Paraná. 

Además, el clan Bolsonaro llega reforzado al Senado: Michelle Bolsonaro (esposa de Jair) fue electa por Brasilia, en la mayor votación de la historia del Distrito Federal, y Carlos Bolsonaro (hermano de Flávio), por Santa Catarina.

Lula y Flávio

El mandatario brasileño aceptó la ventaja de Bolsonaro y expresó: “Acabamos de vivir una elección de la democracia en Brasil. Debemos agradecer a los millones de brasileños que acudieron a las urnas para votar por diputados, senadores, gobernadores y presidente. El resultado a veces es inesperado; confieso que estaba convencido de que ganaría en primera vuelta”, dijo Lula durante un acto en el Hotel Renaissance, en el barrio Jardins de São Paulo.

Flavio Bolsonaro, tras ganar en primera vuelta ante Lula, dijo que “Brasil quiere un cambio”, y aseguró también que este resultado marca “el fin de la era del PT” en su país.

Dijo estar “feliz” con los números obtenidos frente al actual mandatario.

“Brasil quiere un cambio. Esa es la lectura. Estoy muy feliz con los resultados en todas las regiones”, afirmó el hijo del expresidente Jair Bolsonaro (2019-2022) en Brasilia.

Y luego insistió: “Estoy muy feliz con el resultado de la primera vuelta y espero ser elegido presidente de la República“.

Saludo libertario

Javier Milei felicitó a Flávio Bolsonaro por el triunfo parcial en Brasil y le dijo: “Espero que pronto podamos empezar a trabajar juntos”.

“La Libertad Avanza en Brasil. Felicitaciones querido amigo Flávio Bolsonaro, por esta histórica elección ante el comunista de Lula. El continente americano es de ciudadanos que quieren vivir en libertad. Las oportunidades para nuestras naciones, trabajando juntos, son infinitas. VIVA LA LIBERTAD CARAJO…!!”, escribió el presidente Milei.

¿Triunfo de Trump?

Las elecciones presidenciales de Brasil transcurrieron bajo la atenta mirada de Washington y con la posibilidad de consolidar definitivamente el giro ideológico que atraviesa la región.

Si Bolsonaro se impone nuevamente en la segunda vuelta, América Latina confirmaría un giro hacia la derecha que contó en el último año con triunfos en Colombia, Perú y Honduras, todos con el patrocinio directo o indirecto de la Casa Blanca de Donald Trump.

La relación con Washington atravesó la campaña, desde los aranceles impuestos por la Casa Blanca y las sanciones contra funcionarios brasileños hasta el respaldo de Trump a Jair Bolsonaro y su acercamiento a su hijo Flavio.

Trump calificó las elecciones como “muy importantes” para Estados Unidos y al día siguiente dijo que seguiría de cerca el proceso. 

La tensión volvió a quedar expuesta esta semana, cuando Washington cerró temporalmente su embajada en Brasilia y sus consulados por una supuesta amenaza de bomba que luego no fue confirmada.

La campaña de Lula pidió investigar el episodio como una posible interferencia externa y apuntó contra el secretario de Estado, Marco Rubio.

Lula buscó aprovechar la presión de Washington para plantear una cuestión de soberanía. “Brasil no cabe en el patio de nadie”, dijo ante la Asamblea General de la ONU la semana pasada.

Lo que se juega el 25

Las opciones políticas de la primera vuelta siguen vigentes para la segunda vuelta.

Es Lula o Bolsonaro. Es un Brasil diverso e inclusivo o la extrema derecha que vuelve con su batalla cultural. 

Es el carisma de un líder histórico de origen sindical que va por su cuarto mandato o un apellido vinculado al golpismo y las injerencias de Donald Trump y Marco Rubio. 

Son los BRICS de un mundo multipolar que emerge o Estados Unidos con su proyecto de hegemonía hemisférica. 

La disyuntiva política es “democracia y soberanía o barbarie y corrupción”.

Es el PT y sus aliados en un frente amplio con la burguesía paulista o un proyecto apoyado en la cultura de las armas y el agronegocio.

Flávio Bolsonaro tiene decidido que si gana la elección se sumará al llamado Escudo de las Américas, la iniciativa de seguridad hemisférica con que EE.UU. atrajo a la mayoría de los países derechistas de la región.-

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